Otra especie que los
humanos habían aprendido a respetar eran los Prymal. La tribu
Prime había evolucionado a partir de los distintos animales
de su planeta, confiriéndoles un aspecto primitivo. Sin embargo, los
Prymal habían demostrado con creces que, tras aquella fiera
apariencia animal se escondía una mente engañosamente astuta, y una
tecnología sin precedentes.
El sistema planetario de
los Prime se encontraba más lejos incluso que el enorme mundo
hogar de los Eldaar, y su origen provenía de una galaxia
caótica situada en los límites más alejados de las cartas de
navegación humanas. Los alienígenas de aspecto bestial no tenían
un único mundo de origen. De hecho, su hogar estaba situado en el
centro del vórtice de una supernova, donde unas cuantas lunas
flotaban en un campo de asteroides.
Había muchas
sub-especies dentro de aquella raza animal, cada una nacida de un
lugar completamente único. En aquel yermo espacial, todas las
condiciones climáticas eran adversas, y sus habitantes habían
tenido que evolucionar para adaptarse a la crueldad de aquel lugar.
Había planetas helados, y desiertos de arena y cristal. Había
mundos secos, y otros que estaban completamente inundados. Igual que
los humanos, aquella especie se había visto forzada a encontrar un
nuevo planeta, más benévolo con sus condiciones de vida.
Así, del mismo modo que
los Terranos habían cambiado su capital cultural y política,
migrando a un nuevo planeta azul que llamaron Nueva Tierra,
también los Prymal se habían asentado en un mundo de origen
distinto al que les vio nacer. En su caso, su capital es un enorme
planeta de desierto y estepas áridas conocido con el nombre de
Kemetth. Después de aquello, se habían lanzado a la
conquista espacial de muchas otras colonias.
Los Prime son
cazadores, como su naturaleza animal les insta a ser. Su equilibrio
con las otras especies del Universo se basa en el honor, el respecto
a la tradición y la fuerza de sus miembros, que valoran por encima
de todo. Respetan la sed de sangre y la potencia bélica humana,
aunque siempre se han burlado de su debilidad física. Pese a no
tener los mejores pilotos ni las naves más resistentes, el ejército
de tierra de la especie Prymal es, con mucho, el más temido
en Umbral.
Con el paso del tiempo,
la cultura ancestral de los Prime ha ido dividiendo a su población
en castas socio-biológicas, que delimitan a cada nuevo individuo
desde el momento de su nacimiento. Los que nacen bajo el Signo de
Fuego, son los elegidos para conformar sus extensas filas militares.
Estos provienen de las condiciones más adversas de sus planetas
natales, y han sido curtidos en el desierto y el hielo. Se les
entrena desde jóvenes, con el fin de lograr soldados obedientes y
ágiles, al tiempo que guerreros despiadados con una fuerza
imparable.
Otra casta la forman los
nacidos en mundos montañosos, donde los vientos azotan con furia.
Son los llamados Hijos del Barro, que han necesitado construir
puentes y muros sobre sus férreas ciudades. Estos elegidos son
educados en oficios de fuerza física, y son los encargados de
construir y mantener el armamento y las defensas que usarán los
soldados. Los que han sido llamados por la tierra son los más
resistentes e inagotables ingenieros y mecánicos con los que cuenta
la especie.
La siguiente
especialización al que somete la cultura Prymal son los Danzantes
del Viento, que han sido reclutados de aquellos planetas con las
condiciones más suaves. Estos miembros del aire poseen una
estructura muscular más fina que los nativos de otras castas, y su
lugar en la batalla está en su aportación como pilotos y tiradores
de apoyo. Pese a su debilidad inicial, las tribus que forman este
grupo muestran unos reflejos y una agilidad envidiables.
Los que cierran el
conjunto de las castas de esta especie son los nacidos con el Alma de
Sal. Son aquellos iniciados del agua que muestran expresiones más
humanas, y que han sido entrenados para interpretar las otras
culturas como diplomáticos. No es común que los Prymal
desarrollen capacidades bióticas y mentales como los Eldaar o
incluso los humanos con su Sustancia D. Sin embargo,
algunos miembros de esta casta reciben ese don de una forma muy
poderosa.
Solo hay una élite por
encima de estas cuatro clases estamentales, que son criados para
mandar sobre el resto. Son los Etéreos. Sin embargo, la
Humanidad no ha logrado contacto todavía con miembros de la Corona
Prime, ya que siempre basan sus tratados exteriores por medio
de diplomáticos, o con el fuego de su artillería.
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