sábado, 7 de julio de 2012

Prólogo (5)


Otra especie que los humanos habían aprendido a respetar eran los Prymal. La tribu Prime había evolucionado a partir de los distintos animales de su planeta, confiriéndoles un aspecto primitivo. Sin embargo, los Prymal habían demostrado con creces que, tras aquella fiera apariencia animal se escondía una mente engañosamente astuta, y una tecnología sin precedentes.

El sistema planetario de los Prime se encontraba más lejos incluso que el enorme mundo hogar de los Eldaar, y su origen provenía de una galaxia caótica situada en los límites más alejados de las cartas de navegación humanas. Los alienígenas de aspecto bestial no tenían un único mundo de origen. De hecho, su hogar estaba situado en el centro del vórtice de una supernova, donde unas cuantas lunas flotaban en un campo de asteroides.

Había muchas sub-especies dentro de aquella raza animal, cada una nacida de un lugar completamente único. En aquel yermo espacial, todas las condiciones climáticas eran adversas, y sus habitantes habían tenido que evolucionar para adaptarse a la crueldad de aquel lugar. Había planetas helados, y desiertos de arena y cristal. Había mundos secos, y otros que estaban completamente inundados. Igual que los humanos, aquella especie se había visto forzada a encontrar un nuevo planeta, más benévolo con sus condiciones de vida.

Así, del mismo modo que los Terranos habían cambiado su capital cultural y política, migrando a un nuevo planeta azul que llamaron Nueva Tierra, también los Prymal se habían asentado en un mundo de origen distinto al que les vio nacer. En su caso, su capital es un enorme planeta de desierto y estepas áridas conocido con el nombre de Kemetth. Después de aquello, se habían lanzado a la conquista espacial de muchas otras colonias.

Los Prime son cazadores, como su naturaleza animal les insta a ser. Su equilibrio con las otras especies del Universo se basa en el honor, el respecto a la tradición y la fuerza de sus miembros, que valoran por encima de todo. Respetan la sed de sangre y la potencia bélica humana, aunque siempre se han burlado de su debilidad física. Pese a no tener los mejores pilotos ni las naves más resistentes, el ejército de tierra de la especie Prymal es, con mucho, el más temido en Umbral.

Con el paso del tiempo, la cultura ancestral de los Prime ha ido dividiendo a su población en castas socio-biológicas, que delimitan a cada nuevo individuo desde el momento de su nacimiento. Los que nacen bajo el Signo de Fuego, son los elegidos para conformar sus extensas filas militares. Estos provienen de las condiciones más adversas de sus planetas natales, y han sido curtidos en el desierto y el hielo. Se les entrena desde jóvenes, con el fin de lograr soldados obedientes y ágiles, al tiempo que guerreros despiadados con una fuerza imparable.

Otra casta la forman los nacidos en mundos montañosos, donde los vientos azotan con furia. Son los llamados Hijos del Barro, que han necesitado construir puentes y muros sobre sus férreas ciudades. Estos elegidos son educados en oficios de fuerza física, y son los encargados de construir y mantener el armamento y las defensas que usarán los soldados. Los que han sido llamados por la tierra son los más resistentes e inagotables ingenieros y mecánicos con los que cuenta la especie.

La siguiente especialización al que somete la cultura Prymal son los Danzantes del Viento, que han sido reclutados de aquellos planetas con las condiciones más suaves. Estos miembros del aire poseen una estructura muscular más fina que los nativos de otras castas, y su lugar en la batalla está en su aportación como pilotos y tiradores de apoyo. Pese a su debilidad inicial, las tribus que forman este grupo muestran unos reflejos y una agilidad envidiables.

Los que cierran el conjunto de las castas de esta especie son los nacidos con el Alma de Sal. Son aquellos iniciados del agua que muestran expresiones más humanas, y que han sido entrenados para interpretar las otras culturas como diplomáticos. No es común que los Prymal desarrollen capacidades bióticas y mentales como los Eldaar o incluso los humanos con su Sustancia D. Sin embargo, algunos miembros de esta casta reciben ese don de una forma muy poderosa.

Solo hay una élite por encima de estas cuatro clases estamentales, que son criados para mandar sobre el resto. Son los Etéreos. Sin embargo, la Humanidad no ha logrado contacto todavía con miembros de la Corona Prime, ya que siempre basan sus tratados exteriores por medio de diplomáticos, o con el fuego de su artillería.

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