jueves, 12 de julio de 2012

Acto I (3)


<Piratas.> Es mi primer pensamiento, tras aquel primer momento de incertidumbre. Mi mente ya está trabajado de nuevo para unir las piezas. El ruido metálico ha tenido que ser un viraje forzoso contra el fuerte viento helado del exterior. Y el estruendo del motor ha sonado demasiado cerca, en el lugar donde han debido precipitarse en un apurado aterrizaje de emergencia. Han tenido que ver las luces que delatan nuestra posición, seguro.

El calor del chocolate empaña los cristales, pero no me atrevo a pasar la mano para quitar el vaho. Y los minutos pasan, sin escuchar otra cosa que el silencio de la noche, y sin ver absolutamente nada. Empiezo a creer que han sido todo imaginaciones mías, tal vez un producto del sueño. Tal vez solo ha sido... Joder. Algo se ha movido. Están ahí fuera. No se lo que son, pero se acercan.

De pronto, una luz se enciende sobre mi cabeza. Es uno de los viajeros de mi nave, que ha salido a la terraza a fumar. Tengo mejor vista que los humanos corrientes, y a veces me sobresalto con estas cosas. Solo ha sido el fuego del mechero. Pero no soy la única en advertir esa pequeñísima luz, y todo se precipita al caos en un instante. Lo primero que recuerdo mientras me tiro contra el suelo es el ruido de un disparo ensordecedor.

Un instante antes de esconderme, aterrada, veo como la colilla recién encendida cae por la barandilla de la azotea, y pasa durante una fracción de segundo por delante de mi ventana. Después cae el fumador, golpeando como un fardo el techo que hay sobre mi. Grito, y ese es mi mayor error. Cuando el tirador localiza el ruido, por suerte, ya me he lanzado cuerpo a tierra. Los siguientes dos disparos atraviesan el cristal y la pared de mi habitación, y se me hiela la sangre.

Había pensado que una nave proteana se había estrellado en aquella luna, posiblemente huyendo de alguna patrulla justiciera, de esas que van de sistema en sistema cazando a los hostiles. La verdad es mucho peor. Las balas han atravesado la pared como si fuera mantequilla ardiendo, tanto por la pared que han entrado como por el hueco de salida, y alrededor de los impactos la estructura ha comenzado a deshacerse como si fuera ácido.

Ninguna especie tiene la potencia de fuego que posee la anti-materia. Ninguna, ni siquiera los conquistadores Prime, con sus cañones y sus blindados. A no ser... Pero solo es un cuento de viejas. Leyendas de miedo que todos los niños nos hemos contado junto a una hoguera. ¿O no son solo historias? De ser verdad los rumores, esta debe ser una de esas ocasiones que marcan la historia bélica de una nación. La primera vez que los Invasores Xeno atacan un grupo humano.

1 comentario:

  1. De esta te haces famoso en la red ya verás!! :D está muy chulo muy muy chulo, si lo sigues escribiendo así seguro que a la gente que te visite le resulta más fácil de leer y se enganchan :) mucha suerte!! :D

    ResponderEliminar